Qué esperar en días de coronavirus  y cómo sobrellevar la cuarentena

 

Permanecer en casa, teletrabajar,  ayudar a los niños con sus deberes, conseguir que la casa no sea una leonera…  No poder abrazarnos ni besarnos con muchos de nuestros seres queridos.

Y es que, comprender a nivel emocional esta situación tan excepcional implica tener en cuenta las características que están confluyendo en la misma.

Primero, nos encontramos ante una crisis nueva para todos, nunca antes habíamos tenido el registro en nuestra memoria ni la experiencia de situaciones similares, hecho que la convierte en una situación altamente estresante.

Segundo, existe un estímulo real, cercano y objetivo, cuya amenaza nos genera emociones de inseguridad, miedo, tristeza, angustia,  incertidumbre y como no, rabia y frustración.

Y tercero, el hecho de que esto nos provoca una sensación de pérdida. Hemos perdido control, seguridad y temporalmente, la libertad.

A todo este combo se suman una serie de estresores. Nos preocupan los niños, nuestros mayores, el trabajo, la economía familiar y, por supuesto, el futuro.

Así, este cóctel de emociones influye directamente en nuestro estado emocional y en nuestro cuerpo, provocando a través de nuestro sistema nervioso síntomas de ansiedad, que llevados al extremo pueden conducir a pánico y/o depresión. Además, nuestro sistema inmunológico que se debilita con el estrés, puede afectar a nuestras defensas y a nuestro estado de ánimo.

 

¿Qué podemos hacer con todo esto? ¿Cómo podemos sobrellevar la cuarentena?

Si bien, aunque no podemos evitar sentir lo que sentimos, sí podemos elegir lo que hacemos con aquello que sentimos.

El objetivo es expresar las emociones para fortalecernos y focalizar la atención en lo saludable, en aquellas actividades que cada uno podemos llevar a cabo dentro de nuestras circunstancias personales.

  • Cuidar nuestro diálogo interno. Hablarnos bien, mandándonos mensajes positivos hacia nosotros mismos. “Lo estás haciendo bien” “mañana lo harás mejor”.

  • Evitar el exceso de información, que inhibe nuestro pensamiento, sin existir la posibilidad de refutar esa información.

  • Frenar las creencias que nos limitan, que pueden ser tóxicas e incluso catastrofistas. Podemos suavizar los pensamientos negativos repetitivos diciéndonos que “esto pasará”, “yo puedo con esto”.

  • Hacer ejercicio. Es una de las mejores medicinas que tenemos.

  • Contactar con la naturaleza. A través de imágenes, de vídeos…. El contacto con la naturaleza en cualquiera de sus formas nos induce un estado de relajación con la aparición de ondas alfa.

  • Escuchar música. Prueba a subir el volumen con tu música favorita y sentirás un potente impacto cerebral extremadamente placentero. La música libera sustancias químicas en el cerebro que son responsables de hacernos sentir bien.

  • Cantar, bailar…dejar que el cuerpo se mueva de forma libre y exprese nuestras emociones . Deja que tu cuerpo hable. ¿Cómo se mueve tu cuerpo cuando sientes alegría, miedo, rabia, tristeza…?

  • Realizar actividades manuales (pintar, dibujar) que te permitan focalizar tu atención en otro tipo de acciones gratificantes para reducir el estrés.

  • La meditación en cualquiera de sus formas. Duchándote, cantando, leyendo , viendo una serie, limpiando o cocinando,  simplemente tomando conciencia de tu respiración.

  • Cualquier técnica de relajación. Tensar y destentar grupos de músculos, respiración profunda, un masaje…

  • Detectar nuestros recursos personales. Cocinar, llamar a un familiar, jugar con nuestros hijos, hacer algo con nuestra pareja, leer un libro, hacer un lego… Aquellas herramientas que tenemos a nuestro alcance que nos hacen sentir mejor.

  • Reírnos. ¿Por qué es tan importante? Porque la risa mata el miedo.  Tómate la risa en serio… No dejes de mandar esos wathsapps, vídeos… que sacan el sentido del humor. Son como aspirinas para nuestro estado de ánimo.

  • Y la más importante. Jugar. Los niños son expertos en esta actividad. Jugar a reír, a hacernos cosquillas, a limpiar, a cocinar, a soñar despiertos… Jugar a imaginar  lo que vamos a hacer el día de mañana cuando acabe todo esto. Sueña despierto, ya que estas imágenes también nos van a provocar sensación de bienestar.

Podemos tomarnos unos momentos para reflexionar acerca de qué nos ha traído de bueno el coronavirus. Confiando en nosotros mismos, aceptando todas nuestras emociones. Concentrando toda nuestra energía en lo que sí podemos hacer y diciéndonos que esto pasará y que ganaremos esta batalla. Y es que tomar conciencia y aceptar que somos vulnerables nos hace más fuertes.

Ana González González ( Psía Psicología)

Psicóloga General Sanitaria, Psicóloga Perinatal y Psicoterapeuta EMDR.

Especializada en adultos, ma(pa)dres y sus bebés y en terapia de pareja.